Especies Invasoras

Rainforest Concern y Corporación bosques de Zapallar.
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Viento Norte
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Una amenaza silenciosa en los bosques de Zapallar


¿Qué son?

Se trata de especies de animales, plantas, hongos o microorganismos que son transportados desde su lugar de origen a otras zonas, ya sea por su valor económico, ornamental, como agentes de control biológico o para restauración ambiental. Se les llama exóticas porque no pertenecen al lugar donde se encuentran y en algunos casos tiene comportamientos invasivos.

¿Por qué son un problema?

Las especies invasoras constituyen una de las principales causas de cambio en ecosistemas, los que pueden ser muy graves e incluyen efectos ecológicos, económicos y sociales. Estas especies exóticas pueden desplazar a las especies nativas de flora y fauna al competir por los mismos recursos, como agua, territorio y alimentos o nutrientes, en el caso de las plantas. Asimismo, las especies invasoras pueden transmitir nuevas enfermedades a las especies nativas o modificar los hábitats a los que se propagan. También influyen en un sinnúmero de otros factores, como los regímenes de fuego, la cadena alimentaria y las condiciones biofísicas de los ambientes.

Algunas especies exóticas invasoras producen alteraciones y cambios profundos en el paisaje y la biodiversidad, como es el caso del castor en el sur de Chile: en 1946 se introdujeron 20 parejas de castores para una industria peletera en Tierra del Fuego. Setenta años después y gracias a la ausencia de depredadores y competidores naturales, contamos con una población de más de 100,000 de estos animales, los que han transformado la fisonomía de la Patagonia y afectado más de 23.000 hectáreas de bosque nativo.

 
 
 

Pitosporos y pinos en los Bosques de Zapallar

En la zona central, las especies exóticas invasoras constituyen una de las principales amenazas para la conservación de la biodiversidad. Por ello, es necesario realizar acciones de control o erradicación, aunque resulten costosas. En algunas zonas de los bosques de Zapallar, ciertas especies exóticas han reemplazado y dominado a las especies del bosque nativo, lo que implica cambios estructurales en este valioso ecosistema.

La especie invasora que más ha dañado los bosques de Zapallar es el pitosporos (Pittosporum undulatum). Se trata de un árbol muy usado en jardines, debido a sus flores fragantes y atractivas. Es nativo del sudeste de Australia, pero se ha diseminado a numerosas islas del Pacífico y el Caribe así como en el Atlántico y África del Sur. Crece hasta 15 metros de altura y sus frutos resinosos persisten largo tiempo en el árbol, donde son comidos por pájaros que luego se desplazan, dispersando sus semillas. Controlar la expansión de pitosporos implica una acción de manejo permanente y la erradicación completa de esta especie es casi imposible. “Lo más preocupante es que muchos de los pitosporos que vemos en el bosque tienen más de 10 años”, comenta Gabriel, encargado de Mantención de CBZ. “Y cuando hay sequía el número de ejemplares se dispara”. Realizar este trabajo es vital para restaurar el equilibrio en el bosque nativo afectado.

Otra especie que afecta nuestro bosque nativo es el pino radiata (Pinus radiata). Si bien no actúa con la velocidad y agresividad del pitosporos, es necesario eliminarlo ya que a largo plazo se forman bosques de esta especie que excluyen a la vegetación nativa.

Lamentablemente, tanto el pino como el pitosporo han penetrado con mucha fuerza en los bosques de Zapallar. En el Parque El Boldo realizamos un trabajo permanente de control desde el año 2012 . Es una labor difícil y que nuestros equipos deben realizar a pulso, identificando especímenes uno a uno e internándose a pie por quebradas de difícil acceso, desde dónde después deben extraerse los árboles erradicados. Gabriel calcula que en estos 7 años, se han extraído alrededor de 5.800 pitosporos y unos 200 pinos”

En el año 2018, fue posible realizar trabajos de extracción por primera vez en la Quebrada el Tigre, donde se extrajeron casi 3.000 ejemplares de especie invasoras. Pese a que cada año hemos podido manejar y controlar el pitosporos en un aŕea de mayor extensión, aún existen zonas en las que no se ha intervenido y en donde estas especies continúan desplazando poco a poco al bosque nativo. Para Gabriel, tal vez sería interesante pensar en una ordenanza municipal que fomente el uso de especies nativas. “Eso ciertamente nos ayudaría mucho” comenta.

una amenaza silenciosa en los bosques de Zapallar