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Un ecosistema único, vulnerable y lleno de vida
Zapallar se encuentra en una zona de transición entre los climas mediterráneo y semiárido. Esta condición lo convierte en un territorio especialmente vulnerable al cambio climático, pero también en un refugio ecológico de enorme valor.
La irregularidad de las precipitaciones hace que la niebla costera cumpla un rol fundamental: su aporte hídrico permite la existencia de un bosque relicto laurifolio, una formación vegetal excepcional que conserva especies nativas, amenazadas y de gran importancia para la biodiversidad de la zona central de Chile.
Áreas destacadas
Parque El Boldo
Un área protegida privada abierta a la comunidad.
Inaugurado en 2010, Parque El Boldo protege 65 hectáreas de bosque costero y ofrece una experiencia de uso público regulado, educación ambiental e investigación.


Cerro de la Cruz
Un Santuario de la Naturaleza en recuperación.
Declarado Santuario de la Naturaleza en 2023, el Cerro de la Cruz ha sido parte de un importante proceso de restauración, ordenamiento de senderos y recuperación de vegetación nativa.
La Judea
Un refugio climático y laboratorio natural.
La Judea es un área clave para la conservación privada, la investigación científica y el estudio de refugios climáticos dentro del corredor biológico Bosques de Zapallar.

FLORA
Flora: Especies nativas que sostienen el bosque
El bosque costero de Zapallar es uno de los hábitats mediterráneos más escasos y relevantes para la biodiversidad. Su flora reúne especies endémicas, en peligro y de altísimo valor ecológico.
FAUNA
Fauna: Aves, mamíferos y vida silvestre del bosque
La fauna de Zapallar se expresa con fuerza en sus aves. En el bosque, quebradas y sectores abiertos es posible encontrar una gran variedad de especies, algunas asociadas a la vegetación nativa y otras a los espacios de transición entre bosque, costa y matorral.
Hallazgo destacado
La güiña en Zapallar
El registro de la güiña (Leopardus guigna) en los Bosques de Zapallar es especialmente relevante, ya que corresponde a una de las poblaciones más al norte en Chile descritas hasta la fecha. Este hallazgo se logró gracias al monitoreo con cámaras trampa impulsado por CBZ junto al equipo de investigación de Refugios Climáticos y al equipo de la Fundación Papudo Nativo.
Se detectó la presencia de güiña en La Judea y Papudo, incluyendo en algunas de las fotografías captadas la presencia de dos o más individuos lo que no es común en una especie de hábitos solitarios.
Este hallazgo confirma el valor del corredor biológico de los Bosques de Zapallar como refugio climático para especies nativas y endémicas de flora y fauna, lo que demuestra la importancia de seguir investigando, monitoreando y protegiendo estos ecosistemas.
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